Capitulaciones matrimoniales. ¿Antes o después de la boda?

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Establecer capitulaciones matrimoniales antes o después del matrimonio comporta ciertas diferencias que conviene tener en cuenta.

Como hemos visto en un post anterior, el matrimonio se traduce también en un vínculo económico entre los cónyuges y frente a terceros que conviene precisar adecuadamente. Este contexto económico puede ser definido por la legalidad vigente en materia de matrimonio en cada comunidad autónoma o pactado entre los cónyuges mediante capitulaciones matrimoniales. Dichas capitulaciones pueden establecerse con anterioridad al matrimonio o bien después de establecido el vínculo, pero decidir hacerlo en un momento o en el otro tiene ciertas particularidades.

Una de ellas tiene que ver con el importe de los trámites y gastos derivados. Así, para los novios los gastos por establecer unas capitulaciones matrimoniales se limitarán al coste de la escritura pública, es decir, a los honorarios del notario que realizará el trámite. La inscripción de las capitulaciones en el Registro, trámite absolutamente necesario para su validez, es gratuita.

“Ante la inminencia de un matrimonio, parece prudente estudiar con detenimiento las diferentes posibilidades y establecer las capitulaciones matrimoniales que mejor acomoden a ambos  cónyuges”

El matrimonio complica el trámite

Por el contrario, los gastos de esa escritura serán superiores cuando los otorgantes ya estén casados. Esto es así porque, en ese caso, en la escritura no sólo se hará constar la modificación del régimen económico del matrimonio, sino la extinción del anterior. Así, si estaban casados en régimen de sociedad de gananciales deberá liquidarse, con las correspondientes operaciones y la adjudicación de los bienes a los esposos. El importe de la escritura en este caso dependerá del valor de los bienes. Además, si se adjudican, por ejemplo, bienes inmuebles o vehículos, deberá inscribirse la nueva titularidad en los correspondientes Registros, como el de la Propiedad y Tráfico en el ejemplo puesto.

Evitar el fraude

Se trata de un trámite obligado. De no hacerlo, la modificación del régimen económico del matrimonio no tendría eficacia ante terceros, especialmente para los acreedores. De hecho, no puede pactarse una modificación del régimen económico del matrimonio que pueda servir para defraudar acreedores.

Hay quien estando casado en régimen de gananciales contrae una deuda y propone cambiar a un régimen de separación de bienes. La intención sería adjudicar al otro cónyuge la titularidad de bienes con los que podría hacer frente a la deuda, intentando alejarlos del alcance del acreedor. Esta maniobra no es aconsejable. Realizar esta modificación del régimen matrimonial con la finalidad de colocar al cónyuge deudor en situación de insolvencia o de insuficiencia económica para no cumplir con sus obligaciones sería un fraude. De hacerlo, el acreedor podrá anular ese pacto fraudulento e ir contra el patrimonio conjunto del matrimonio. Como podemos ver, además de un fraude, es una maniobra inútil.

A tenor de lo expuesto, ante la inminencia de un matrimonio, parece prudente estudiar con detenimiento las diferentes posibilidades y establecer las capitulaciones matrimoniales que mejor acomoden a ambos  cónyuges.  Siempre con el debido asesoramiento legal de abogados experimentados.

 

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